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Rhythm & Blues por New
Orleans
I
Tuviste que cegar de muerte y lodo
la noche de algodón y de miseria
y - mudos de cantar- de mil remeros
los cuerpos embozar por las aceñas.
Tuviste que habitar cuatro jinetes
al ocre cielo azul para que vieran
y el negro corazón del rhythm & blues
ahogarlo de su voz para que oyeran.
Tuviste que volver de tanto tiempo,
de tanta noche incógnita de estrellas,
de tanto deambular por astrolabios
oscuros de silencio y de bodegas.
Tuviste que romper el ciego orgullo
que embarra su capítulo de estrellas
y hacer de su bandera los sudarios
que oxidan libertad por las cadenas.
II
Las blancas columnatas de los atrios,
el ritmo sempiterno de las ruedas
del barco al navegar y la bufanda
que pone el alba al río con la niebla
¿Dónde se fueron?
No suenan ya guitarras por los bajos
rincones de arrabal, y no se eleva
la curva voz metálica del saxo
espesa de alquitrán y de ginebra..
¿A dónde fue a parar su turbio canto?
¿En qué lugar los dedos por sus teclas?
La tarde va pudriéndose de llanto
por ti, Vieja Orleans, nunca, ya, Nueva
y en brazos de una madre va llorando
la muerte hecha dolor, desnuda… y yerta.
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