Vamos a hablar. ¿Dime?, el corazón, ¿está viviendo?¿ o
no?
No sé;
el alma junto con el reloj, los ojos de los números
del reloj.
Están ciegos.
Y ahora la música no tiene sonido, la luz de la
habitación no brilla.
Dime, ¿ahora qué te está pasando?
Estoy hablando con la pena. ¿ Y tú?
Yo con la tristeza
Hablemos, ¿quién cuida de tu alma?
¿Tienes desnudo el corazón?
No estoy demasiado bien,
ese reloj va demasiado aprisa;
después hablamos, ¿quieres?
Vuelvo a ver los rincones del hogar, aquel de mi
infancia.
Le pregunto al niño aquel, pero se ha quedado sin voz,
aunque también puede ser que yo esté sordo.
La música se ha parado. ¿O tú la oyes?
¿Me hablas sin voz? ¿Me miras sin ver?
La luz está apagada ¿Tú la ves?
Hablemos. ¿Quién cuida de tu vida?
¿Dónde dejaste el amor? Veo el blanco y el negro de
aquella voz,
que escribía con sonidos los recuerdos del espacio y
del tiempo.
¿Sabes si el espacio y el tiempo tienen corazón?
Hablemos. ¿Quién te cuida? En ese rincón oscuro el
alma se escapa.
De la habitación sale la vida;
no está la música, ¿sabes? En el recuerdo no encuentro
la música.
¿Qué música escuchabas tú? ¿La recuerdas?
Hablemos, después de todo lo más importante para mí,
créeme, es escucharte.
¿Quién te cuida? ¿Dónde están tus alas? Tan blancas
ya no transparentan la Luz.
Hablemos de la vida, de tu vida.
Pero, ¿quién te cuida? ¿Estás ahí? Pero no estés en
ti.
Sentémonos, hablemos.
Vuelve al alma.
Cómo yo le grito a la vida.