Poema escrito por:

 

Lapislázuli
 
Fría la voz de tacto y vigilia;
las manos, bogando entre azaleas;
el alma, en la deriva del llanto;
cegados los ojos con alburas
y la voz talada en su garganta;
más allá del perfecto delirio,
el amor iridiscente yace
empapado de áridas cenizas
que la mar en sus uñas esconde.
Ya la luna desnuda al invierno
desdoblando oscuras palideces.
Ya el deseo marchita sus senos
en silenciosos acantilados,
yertos, malheridos en su adarce.
Llantos aciculares perecen
en aras de un ídolo imposible.
Allí donde el huracán fornido
somete paisajes inmaduros
donde las ideas andan libres
por intimísimos pensamientos,
libres de la afonía obsesiva
que abate a la naciente palabra….
Allí mi llanto-de azul silencio-
lamina silencio lamina
con sus lenguas de fuego
las breves inocencias del aire.
Ni la rígida paz del azogue;
ni la opulenta sombra abdicada
-jadeante, ungida con azahares-;
ni los desgarros de la apariencia
ávidos de amor desvanecido…
Nada, salvo la lenta hojarasca,
difumina su tiempo en el bosque.
Ya la eternidad de azul esculpe
vaga sombra con remota espuma.
Ya un alba de jaspe regresado
hace de mi áspera soledumbre
ilusión de voz imaginada.
En el deseo-leño impaciente-,
siempre te encuentro fresca e intocable
como labios de un sol extenuado.
(Sombra y silencio eres de un instante)
Y el sosiego hallaré entre las prímulas
y las verdes lluvias de la espera:
que un sueño muere con otro sueño;
y un amor, con su imposible
OLVIDO.

 

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