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"Violencia" del Maestro Fernando Botero |




Poema escrito y en la voz de:



- No puedo compartir vuestra
alegría
-
- Amigos. En este festín,
lamento
- no compartir vuestra alegría.
- cáusame pena, mas en mi
acento
- notáis un deje de agonía,
- un temblor en mi cuerpo
- que me dejo la muerte fría,
- y en la palidez de mi rostro
- el color de la melancolía.
- No puedo reír, lo siento,
- todo lo que era mi alegría
- huyó una noche con el viento
- mientras el horizonte se
moría
- ahogado en sangre humana,
- sangre que por el cañaduzal
corría,
- sangre que bañó una mañana
- la verdura y la paz de la
alquería.
- Yo he visto despetalar
rosales
- a papirotazos por el viento,
- y en horas largas y fatales
- morir al tiempo en el lamento
- del tic tac. Y cómo moría un
hombre
- cuya cabeza separó el arma
criminal y
fría,
- ante un hogar sumido en la
tristeza,
- y como la felina furia
- dejaba cálices sin flores,
- sin la esperanza de una
lluvia
- para calmar la sed de sus
dolores,
- y cómo de un tórax casto
- arrancar el blanco seno
- cómo se desprende de un
peñasco
- la solitaria flor de la
azucena.
- Vi desaparecer ranchos y
bohíos
- por las llamas abrazados,
- en sangre vi correr los ríos,
- en sangre convertidos los
arados,
- y quebrado el aullido de los
perros
- en el horizonte lejano
- donde se bañan los cerros
- con la sangre que vertió el
villano.
- Amigos, en cada surco florece
- la cruz humilde y campesina,
- allí la tarde languidece
- y en cambio sí germina
- la maleza del odio y la
venganza,
- dejando semillas de pobreza.
- Allí abdica toda esperanza
- quedando sólo el dolor y la
tristeza.
- Ya de Colombia los pasillos,
- los bambucos y guabinas
- y de los vates los
estribillos
- no se escuchan en las colinas
- al compás de tiples y
guitarras;
- se llora, no se ríe ni se
canta;
- el chillido fatal de las
cigarras
- en vez de adormecernos, nos
espanta.
- Hay más sangre que miel en
los trapiches
- donde se muelen las cañas del
vinagre
- y de la hiel, y en toda
Colombia duelen
- los miembros de sus hijos
destrozados,
- el cuerpo y el alma hecha
pedazos,
- y la bandera tricolor, hecha
retazos.
- Ante este desangrar tan
inhumano
- ante tanta tragedia, dolor y
muerte
- de los campos y del sencillo
indiano,
- mi alma no puede compartir
la suerte
- de este festín de vino y
carcajadas,
- porque en el madero de la
agonía
- mi patria, Colombia, está
crucificada,
- y yo, yo soy un pedazo de la
patria mía.
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